jueves, 16 de noviembre de 2023

LA CIENCIA NO ES PARA TODOS, SUS RESULTADOS, SI.

 LA CIENCIA NO ES PARA TODOS, SUS RESULTADOS, SI.

Dr. Salomón Danón – Pediatra del CAPS San Vicente –
En algo más de 6 meses algo inédito e imprevisto ha surgido en el mundo con la diseminación de una infección viral con poder de contagio y una mortalidad cercana al 5%.
En poco tiempo se avanzó tanto que se pudo descubrir la estructura genómica y poner en carrera varias vacunas y algunos medicamentos, para combatirla. Del mismo modo, y a expensa de la inutilidad de los servicios sanitarios, se indicaron medidas preventivas para postergar la posible infección y, al menos, permitir que el grupo de riesgo pueda recibir la ayuda de médicos y auxiliares para paliar, tratar o curar la enfermedad.
Nunca como ahora, la ciencia se ha popularizado. Poca gente no sabe que es un Coronavirus, reconoce síntomas para asociarlos o sabe palabras impensadas como hidroxicloroquina.
Esa popularización, en personas sin base, es innecesaria en la profundidad que se necesita para que sea útil para las acciones y termina no siendo efectiva. El protagonismo de la gente es clave para que sepan aceptar las medidas para prevenir, los signos para consultar o los cuidados para tener. En cambio, la exagerada difusión al mundo no científico de informaciones sobre mecanismos de acciones, vía de transmisión, nuevos síntomas aislados y raros, características vitales del virus, teorías epidemiológicas de inicio y difusión, medicamentos nuevos, vacunas, experimentos, etc., solo ha logrado confusión y dudas en la ciencia.
Apabullados por los medios que deben llenar espacios, escuchamos a médicos que difunden datos y publicaciones sin que vayan a servir a la gente, solo a su egocentrismo y necesidad de protagonizar.
Vemos, impávidos, como panelistas (periodistas y gente de la farándula) ignorantes en los temas cuestionan a expertos.
Gente sin formación, cuestionan descaradamente, el accionar de quienes están más preparados.
Muchos médicos o grupos de profesionales recomiendan como certezas a cosas que todavía no tienen la contundencia en los métodos científicos o las evidencias.
Se mezclan algunas recomendaciones con suposiciones o extrapolaciones de otras enfermedades, solo por la circunstancia del apuro que se tiene.
Muchos, aprovechan la ignorancia, el miedo y los pocos datos disponibles, para basar en anécdotas, las ventas de productos (algunos cancerígenos), equipos de protección y sustancias inútiles o al menos exageradas.
Asistimos en las redes sociales a ciudadanos anónimos, pero con ansias de figurar, copiar y pegar comentarios o videos tan absurdos que no resisten mínimo análisis de la gente que entiende el tema.
Las mismas redes exponen, con la consecuente difusión de ignorantes en el tema (pero amantes de las primicias) teorías de conspiraciones, apoyando o rechazando posiciones de las acciones que toman quienes se asemejan más a sus ideas política que a lo que dice la ciencia.
La ciencia NO tiene, por ahora respuesta a todo, pero debe basar sus progresos en métodos y evidencias que justifiquen el prestigio que tiene y que trae aparejado un tiempo que la comunidad no entiende. Ese apuro y la difusión popular de datos, pueden generar más cuestionamientos y confusión en quienes no están preparados para entender esa dinámica. Y eso lleva a la falta de confianza y a sustituir el necesario espacio de la ciencia, por los charlatanes de turno, negociadores de incautos y tirar por la borda los progresos.
Justamente la ciencia y sus métodos que la sustentan, permiten la duda, la rectificación y el progreso, pero en forma oportuna, y por quienes están preparados. Ejemplo de esos cambios que se han ido dando merced a esa dinámica sería que hace 30 años indicábamos que los niños duerman boca abajo y pasarlos a dormir boca arriba significó un gran ahorro en vidas.
Hay otras cosas que son incuestionables, como por ejemplo el uso de sales de rehidratación, el beneficio de la leche materna o las vacunas. Eso llevó un tiempo que la ciencia se tomó porque no se popularizaban los estudios a tales fines, pero si fue de utilidad que se difundan las consecuencias que cambiaban conductas para salvar vidas. Eso sirve. En cambio, que se compartan trabajos de publicaciones prestigiosas on line simultáneamente con quienes no pueden/saben “leerlos”, solo produce confusión, miedo y cuestionamientos injustificados de profanos en los temas.
Solo nos resta CONFIAR en la CIENCIA, tamizar lo que leemos y lo que difundimos. Entender que, si bien no se sabe todo, lo que se descubrirá será por esos métodos. Y mientras dejamos que los que entienden hagan su trabajo, procedamos a CUMPLIR lo que si sabemos: DISTANCIA FISICA- HIGIENE-BARBIJO- EDUCACION.-

No hay comentarios: