viernes, 11 de enero de 2008

SOMOS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Algunas cosas que consideramos tan terrible que ni siquiera nos atrevemos a nombrarlas y les buscamos otras palabras para intentar atenuar el impacto que la misma connota. Un caso cuando denominamos personas con otras capacidades o especiales a aquellas que tienen discapacidad, porque suponemos ser menos agresivos o porque en el fondo tenemos de serlo. Ese temor esta sustentado no solo por alejarnos de la normalidad sino en el trato que la sociedad les ofrece discriminándolos y desconociendo su derecho legal, ético y humanitario de hacer lo posible para generar las condiciones que les permita llevar una vida acorde a la que lleva la mayoría de los supuestos normales.

Llamar discapacitados es como un comodín donde englobamos una serie de situaciones que conviene aclarar y para eso uso las definiciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

Deficiencia: Es la pérdida o anormalidad de una estructura o funcion. Por ejemplo si le falta una mano le falta esa estructura.

Discapacidad: Es la restricción o ausencia de capacidad para realizar una actividad de la forma en que se considera normal para el ser humano. Siguiendo el ejemplo anterior, la persona con deficiencia por falta de la mano, tiene discapacidad para poder escribir con la misma.

Minusvalía: Situación de desventaja a consecuencia de una deficiencia o discapacidad que lo limita o impide desempeñar un rol adecuado. En el ejemplo, la persona a la que le falta una mano, esta en minusvalía respecto de las cosas que puede hacer quienes tienen las dos.

Las personas con discapacidad tienen el mismo derecho que aquellos que no la padecen según marca la ley y la Constitución. Si hay algo que lo pone en desventaja para que esa igualdad sea posible, es obligación tomar las medidas destinadas a equiparar oportunidades. Por ejemplo, tenemos derecho al transporte publico, pero una persona con silla de ruedas no puede hacerlo, entonces , en cumplimiento de la ley, debe haber algún tipo de transporte con características que permitan su abordaje. De igual modo que los semáforos con sonidos permitirían a los ciegos transitar libremente.

Si deseamos que las leyes se cumplan, debemos saber cuantos son , que tipo de discapacidades padecen y para ello no se los debe ocultar. Todo comienza con el Certificado de Discapacidad que entregan las instituciones pertinentes y a partir de alli se pueden exigir los derechos que los asiste y que no son unicamente los de atención medica, sino pensiones no contributivas, salarios familiares, seguros, etc..

El objetivo principal es que la persona con discapacidad pueda lograr la normalización (“..poner a disposición de los discapacitados condiciones y formas de vida que se aproximen lo mas posible a las circunstancia y al estilo de vida vigente en la sociedad.”) y la integración escolar, laborar y social, punto donde la familia juega un papel fundamental, especialmente cuando logremos superar los prejuicios discriminatorios poniéndonos en el lugar del discapacitado o en el de su entorno. Entonces entenderemos que no deben existir las barrera arquitectónicas especialmente en edificios públicos (muchos de ellos destinados a su atención), transporte, etc y que si se hace una rampa de acceso no es por un piadoso favor sino porque es lo correcto.

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