domingo, 17 de febrero de 2008

El Niño que no come


Es una consulta muy frecuente, motivada por propia decisión o presión familiar, y es debido a la gran preocupación que genera en el núcleo, aquel niño que no come.

Al referirme al niño inapetente, debemos distinguir entre hambre, que es una sensación perentoria de incorporar cualquier alimento al organismo, y apetito, que está vinculada al deseo especifico por alguna comida en particular que es la que el niño prefiere. Esto último, puede ser postergado a diferencia del hambre que tiene que ser saciado de inmediato porque en él va la supervivencia. El hambre es obligatorio y el apetito es placentero.

No sorprende a los pediatras, que las consultas por que el niño no come, sea en niños gordo, delgados y sanos, ya que los parámetros para calificar de esa manera son de los mas variados y personales, imbuidos de gran componente cultural.

Otro error es suponer que dicha inapetencia se solucionará con vitaminas o estimulantes del apetito, cuestiones, muchas veces, prohijadas por los propios médicos que acceden a conformar a la familia con medicamentos que, al menos, suponen, no harán daño, sin detenerse a indagar la verdadera causa y explicar el origen y la solución para educar a esa familia.

El sentimiento familiar, muchas veces en desacuerdo con la realidad, que el niño no come, es generador de una gran angustia por la asociación con enfermedades incurables ó riesgos de una desnutrición, socialmente inaceptada.

Tratando de enfocar las posibles causas de "inapetencia", y quede aclarado que no me refiero a la vergonzosa situación en la que los chicos no pueden comer por que no tienen que, se las podría agrupar en cuatro:

1- Enfermedades

2- Falta de necesidad

3- Desinterés

4- Sicopatología familiar

ENFERMEDADES: Desde ya que cualquier persona que haya experimentado alguna enfermedad, desde gripe hasta una hepatitis, sabe que no tienen deseos de comer. Esto sucede también con los niños.

Las enfermedades agudas en niños como Anginas, Otitis, Bronquitis, Diarreas, etc. y otras crónicas sintomáticas ó solapadas como la Anemia, Parasitosis, Trastornos renales o Malabsortivos, producen inapetencia y rechazo del alimento, además de ser más frecuentes que en los adultos y por eso es que hay chicos que se pasan largas temporadas sin alimentarse con la consiguiente angustia y sensación que dichas patologías son la consecuencia y no la causa de la falta de apetito. Resulta simplista y peligroso suponer que todo niño inapetente, es por alguna enfermedad, pero si puede ser uno de los síntomas de los que se valga el pediatra para investigarla.

Un grave error, es en esas circunstancias, obligar al niño a comer. Este, recuperará su alimentación natural apenas pase la enfermedad.

FALTA DE NECESIDAD: Algunas circunstancias fisiológicas hacen que el niño no necesite mayor cantidad de alimentos, especialmente comparadas con situaciones anteriores o, peor aún, con otros niños.

Luego del primer año de vida, se produce un desaceleramiento en el crecimiento, que hace innecesario la incorporación de alimentos como lo venía haciendo.

El tamaño del estomago, proporcional al del cuerpo, marca la diferencia entre las porciones que reciben los diferentes niños.

La vida más sedentaria, por falta de espacios físicos seguros, incentivos, mayor oferta en televisión, juegos y computadoras, producen una menor ingesta por menor actividad.

Muy importante es la sobrealimentación en horarios inadecuados con comidas de gran valor calórico y que disminuyen el apetito al momento que debieran comer. Esto es frecuente, ya que las madres de los chicos "inapetentes" están ofreciéndoles jugos, leches, pancitos, facturas, yoghurt, frutas, golosinas y le impiden que el organismo sienta la hipoglucemia generadora del hambre. Un párrafo aparte es para los que reciben leche, en mamaderas, en edades en la que dejaron de ser lactantes y pueden exhibir todos los dientes que la naturaleza dotó para los alimentos. Muchos padres que consultan porque no come ese chico, cuentan, orgullosos, que consumen 1 ó 2 litros de leche y aún así pretenden que además coman la comida.

DESINTERES: Según las pautas culturales, cada comunidad se alimenta de una forma diferente y les endilgan a esos alimentos una condición de imprescindibilidad que les produce una gran angustia si no lo reciben. Es frecuente que las madres quieran que los chicos coman verduras, leche ó carne cuando a esos chicos no les gusta, por que no se acostumbraron ó por la forma de preparación.

Es altamente improbable que un niño mayor de 2 años que recibe 2 ó 3 litros de leche (habitualmente en mamaderas) pueda tener ganas de recibir comida.

También es frecuente que los niños prefieran jugar y consideren a la hora de comer una perdida de tiempo, y peor cuando es una verdadera tortura.

Otra variante es el niño que recibe solo un tipo de comida por que se acostumbró a ello, merced a una madre, que con el afán de no hacerlo pasar hambre, al primer rechazo de la comida, le daban la que los niños quieren.

SICOPATOLOGIA FAMILIAR: Los niños están preparados para alimentarse según sus necesidades y no para conformar a su madre. Estas mamás que ponen todo su énfasis y amor en prepararle la comida, porque entienden que su aceptación es un reconocimiento a su calidad como madre, ven la negativa a comer como un rechazo hacia ellas minando su seguridad. Entonces ponen en practica todo tipo de sobornos ó castigos, transformando la hora de comer en una comedia trágica en donde la madre persigue al hijo con la cuchara como si esto fuera lo más importante en la vida, no se habla de otra cosa en la familia mas que en lo que le hicieron comer al niño, se está pendiente de ello y ese momento en el que el niño siente que la persona mas querida lo está obligando a hacer algo que no quiere, genera un sentimiento de rechazo y desagrado que lo evocará el resto de su vida.

Ningún adulto se pone en el lugar del niño y siente lo que pasa cuando se lo quiere obligar a comer.

Otro efecto, consecuencia de lo anterior, es que a través del apetito, el niño maneja a la familia y logra lo que se propone oponiéndose o no a recibir la comida.

Hay casos, en los que las madres están presionadas por abuelos, amigos ó familiares, y actúan de esta manera tan desagradable solo para conformarlos y no sentirse frustrada como madres. Porque sienten que la responsabilidad que el niño coma (como otros quieren) es de ella y si no lo hace es su culpa.

El rechazo y el manejo de la hora de comer, se hace más notorio, cuando ese niño que en su hogar no prueba bocado, devora hasta lo impensado, en otras casas. Peor, si es con los abuelos ó aquellos familiares que han hostigado a la madre.

Las madres deben entender que el amor es diferente al apetito y que la obligación es aportarle el alimento, lo mas variado y sano posible, el niño sano lo recibirá según sus necesidades.

Que hacer? Ante un niño que no manifiesta enfermedad y no quiere comer lo que la familia quiere, deberá confirmar con el pediatra su estado de salud y su crecimiento en peso y talla según le corresponda y no comparando con el vecino ni el hermanito. No auto-solicitar estudios ni automedicar con estimulantes del apetito ó vitaminas. No lo obligue a comer y aproveche para cambiar la conducta alimenticia si allí está la falla.

Dr. Salomón Danón

Pediatra

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